En la dimensión espiritual se sitúa el valor del oficio. El uso de la taxidermia en la obra implica establecer una relación material, atenta y sostenida con el cuerpo ofrendado. No se trata de una mercancía ni de un trabajo por encargo, sino de asumir un vínculo conectado con el animal, donde la experiencia del hacer reconoce su presencia, su procedencia y la carga simbólica que ese cuerpo porta.


