TAXIDERMIA

El oficio de la taxidermia —del griego táxis (orden) y dérma (piel)— remite a una práctica basada en la organización y disposición de los cuerpos que ha respondido históricamente a fines representacionales, normativos y funcionales que hoy resultan insuficientes para abordar la complejidad de los cuerpos de animales muertos que atraviesan dicha práctica. 


Me niego a pensar que el “orden” es fundamental para la existencia de la piel y de los cuerpos que trascienden su vitalidad, por lo que considero imprescindible repensar, desplazar, tensionar y renombrar.


“La mayoría aceptó el desnombramiento con la perfecta indiferencia con la que durante tanto tiempo habían aceptado e ignorado sus nombres” (Le Guin, 2019)


Esta cita abre un espacio de reflexión para tensionar los sistemas que fijan y mantienen aquello que damos por establecido. En este marco, mudar, mudarse, mudarnos constituye el primer desplazamiento que orienta mi investigación. Este gesto implica asumir desafíos significativos, pues exige trasladar herramientas provenientes de mi práctica y oficio al ámbito académico.


 

 "Ambas manos son al mismo tiempo, una respecto de la otra, tocadas y tocantes. Cuando estrecho mis dos manos, una contra la otra, no se trata de dos sensaciones que yo experimentaría conjuntamente, tal como se perciben dos objetos yuxtapuestos, sino de una organización ambigua en la que ambas manos pueden alternar en la función de «tocante» y de «tocada»'" (Merleau-Ponty, 1993, p.110).