TAXIDERMISTA

Mi práctica artística involucra el cuerpo y la experiencia directa a través del oficio, específicamente mediante el trabajo de preparación y representación de cuerpos taxidermizados de animales. Esta enunciación no es neutral; implica una posición profundamente comprometida con los cuerpos con los que me vinculo. Como artista visual y taxidermista, he habitado este oficio desde un lugar crítico que cuestiona sus usos tradicionales, impulsándolo hacia una dimensión, artística, ética y espiritual, donde el cuerpo muerto no es tratado como un objeto disponible, sino como un interlocutor cargado de sentido.


Desde la perspectiva fenomenológica, autores como Jean-Luc Nancy, Corpus (2000), La carne del pensamiento (2005) y Merleau-Ponty Fenomenología de la percepción (2005), enfatizan la centralidad del cuerpo en la constitución del sentido, donde percepción, materia y afecto se entrelazan en la experiencia vivida. En el marco de esta investigación, la práctica artística con cuerpos taxidermizados se concibe como un acto de co-presencia: manipular, observar y reacomodar la piel constituye una forma de interacción encarnada que permite comprender al animal como un sujeto y no como un mero objeto. Este enfoque fenomenológico posibilita analizar las implicaciones y técnicas de la relación entre taxidermista y ejemplar, aportando conocimiento situado desde la práctica misma.